Adquirir
o tener una enfermedad, de la índole que sea representa un impacto, tanto
físico, como psicológico, muy fuerte para una persona, aún más lo representa
una enfermedad crónico degenerativa como la diabetes, la persona afectada sufre
una crisis emocional, que pasa por varias etapas, negación,(debe
haber un error en los análisis) con sus síntomas depresivos, excitación,
pequeños espacios de positividad para enfrentar lo que viene, crisis,
donde procede la evaluación de la situación, recaída del pensamiento positivo
(proceso de asimilación), cierta automotivación, para investigar y evaluar la
situación (en donde estas parado), que alternativas tienes, (a mí no me puede
estar pasando esto), voy a morir, pero hay esperanza, hay tratamiento; desconocimiento (necesito
insulina), significa que estoy grave, me voy a quedar ciego (mitos), y muchas
cosas más, todos los casos y las situaciones son diferentes, requieren de
ayuda, de apoyo, de intervención, y de quien más sería ideal, y necesaria, del
psicólogo.
Las
personas que padecen diabetes, necesitan saber que no están solas, que no
tienen que enfrentar estos problemas solos, que hay alternativas, que hay
ayuda. Además por su origen o etiología, es una responsabilidad social
(instituciones de salud), ya que impacta tanto individual (a la persona), como
al sistema de salud institucional (costo económico).
La
Diabetes, como todo padecimiento crónico degenerativo genera un gran impacto,
físico, psicológico, y económico, en la vida de quien la padece, además de a
sus familiares y su entorno social, significa una agresión al organismo, disminuye
la expectativa de vida, si no se asimila y controla, desencadenando
un proceso doloroso de perdida y muerte de órganos, el problema es que
va consumiendo poco a poco a la persona a todos los niveles,
física, y psíquicamente.
Existen
varios padecimientos graves, que comprometen la existencia de la vida, como el
cáncer, el VIH, que hasta ahora son padecimientos con pronóstico terminal, de
hecho todas las enfermedades crónico degenerativas son terminales, la gran
diferencia en el caso de la Diabetes, es que aunque no tiene cura hasta ahora,
su proceso desencadenante es diferente, se puede controlar, y con los últimos
avances, sobre todo en prevención de la salud, incluso retardar su aparición, y
esto conlleva una mayor expectativa de vida, de calidad de vida.
Definitivamente
la diabetes es producto de nuestro estilo de vida, de nuestras conductas de
salud, de nuestros hábitos de alimentación, de ingesta de sustancias
estimulantes (alcohol, cigarro, drogas) se dice que es un padecimiento burgués,
producto de nuestra vida en sociedad (ideología mercantilista, de consumo,
dominante), ya que la piedra angular de este padecimiento, que se está
convirtiendo en un problema de salud mundial, y aunque puede padecerlo
cualquier persona, aparece más en ciudades industrializadas, tiene
que ver con el desencadenamiento de la obesidad y el sedentarismo. Se
manifiesta más en zonas urbanas, que en zonas rurales, debido a la diferencia
de actividades y tipo de alimentos ingeridos (alimentos naturales).

Para
aspirar a controlar este padecimiento, se tiene que trabajar en todos los
niveles del ciclo vital del individuo, como una tarea de incrustación de la
psicología de la salud, de acuerdo a sus dos modelos, el de promoción de
la salud y de prevención de la salud, ubicándolos
en el estadío y evolución del padecimiento pertinentemente, este tiene que ser
un trabajo interdisciplinar, con médicos, instituciones, nutriólogos,
psicólogos, pedagogos, podólogos etc. Tal vez, sería importante trabajar sobre
un modelo de prevención a nivel biomédico desde el inicio del ciclo de vida del
sujeto, identificando la carga genética, y a la vez enlazarlo con el objetivo
general y primordial de la psicología de la salud.
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